EL MUNDO ANDINO Y PAGO A LA TIERRA
Especialmente en el mundo andino, la religiosidad precolombina perdura hasta hoy en ritos ancestrales que vinculan al hombre con la naturaleza, y en los que la tierra cobra gran importancia simbólica. La pachamama o Madre Tierra, diosa de la fertilidad, vive en el Ukhupacha o mundo interior, cuyos frutos ofrece a los hombres para su alimentación. El pago a la tierra es el agradecimiento a la naturaleza por los diferentes beneficios que las familias obtienen, tales como el inicio de un nuevo año andino, el nacimiento de un niño, la construcción de una vivienda, la llegada del tiempo de cosecha, el nacimiento de animales, el inicio de la temporada de lluvias, etc. Especialmente en el mundo andino, la religiosidad precolombina perdura hasta hoy intacta en ritos ancestrales que vinculan al hombre con la naturaleza, y en los que la tierra cobra gran importancia simbólica.
Por eso, dentro de la lógica de reciprocidad andina, en el mes de
agosto los comuneros le retribuyen pagos (también llamados pagapus o
despachos). La ofrenda contiene hojas de coca, plata no trabajada,
chicha, vino y ciertas semillas de la selva con poderes simbólicos y
mágicos llamadas huayruros.(MAYORGA: 1976, 225,226)
Este mismo pago se le rinde a los Apus, espíritus de los antepasados
que viven dentro de los cerros. La coca, planta sagrada que sirve como
mediadora entre el mundo de adentro (el de los Apus y la Pachamama) y
el mundo de afuera (el de los hombres), se encuentra presente en
innumerables celebraciones religiosas mestizas de los pueblos del
interior e incluso de los centros urbanos. Esparcidas sobre una manta
en el suelo, las hojas de coca también son “leídas” para predecir el
futuro.
La ceremonia es acompañada de música ceremonial y el arrascasca
(danzar) tomados de la mano dando vueltas alrededor del ritual, todos
los invitados van masticando la hoja de coca acompañándose del cigarro
y se va brindando con pisco en agradecimiento a la tierra por la
producción de los cultivos, pidiendo a la vez, que la tierra nos de
mejores frutos el próximo año.
Las relaciones con la, pachamama (madre tierra) y los Apus (montañas
sagradas), se establecen mediante los pagos. Esta ceremonia se conoce
también como la huywarisqa pagapu o alcanzo, dependiendo del lugar en
que se lleve a cabo. Es un largo ritual, al final del cual se queman
ofrendas. Estas se llevan en un paquete que, por lo general, contiene
cebo, maíz, maní, lana coca, quinua y fabricados como galletas,
caramelos o figuras humanas hechas en plomo. Es difícil enumerar todo
lo que se puede colocar en un despacho. El contenido lo determina el
propósito del pago y los gustos del oferente y del especialista que
dirige el rito. Los objetos son adquiridos en los puestos de los
“mercachifles”, comerciantes especializados en la materia. También se
los puede encontrar en las tiendas de las ciudades.
Para pagar la tierra de una casa se contrata un pagador de tierra, en
donde el se encarga de realizar el pago a la tierra; el pago consiste
en comprar una misa, en el cual se encuentra una casa de dulce, una
pareja de esposos, con todos los animales de la casa, todo esto lo
compra el pagador que va ha realizar la misa y solicita a la dueña de
casa untha (cebo de llama), coca (hierba), un pequeño feto de llama o
alpaca, alcohol, bosta en saquillo (excremento de la vaca), vino, dos
estuches de serpentina, incencio, coca, dos cervezas, todos los
utensilios que se realiza los trae el pagador que hace la misa, a
excepción del clavel blanco que lo compra el dueño de casa (PALACIOS:
1979, 228).
El pagador realiza la misa con la presencia de la familia, en un dia
determinado (generalmente en los meses de enero y agosto se realizan
.os pagos a la tierra de la casa), la ceremonia se realiza de la
siguiente manera: se tiene que realizar necesariamente de noche, el
señor pagador llega a la casa de la dueña en una hora determinada por
los dos, por lo usual es a las 10 de la noche, tiempo que se da el
armado de la misa para el pago de la tierra, la misa se realiza alas 12
de las noche, el escoge y hace escoger a los familiares quintus de
cocas enteras, esto siempre lo realiza sobre una junkuña, hecha en unas
conchitas vino, en un untu lo transforma, es una pequeña mesa donde lo
pone la casita, los dulces, confites, el clavel roseado de coca sopado
en vino, pidiendo un deseo con toda fe a la madre tierra, esto lo
envuelve en el papel de despacho, luego de eso lo empaqueta y sortea
donde va ha enterrar el paquete y si la madre tierra esta contenta y si
quiere que le ofrenden en un cerro o en una casa, después de todo se
lleva la ofrenda y se quema en un lugar determinado, si las cenizas
salen negras significa que la ofrenda no es del agrado de la madre
tierra, si salen blancas quiere decir que si es de su agrado.
Así mismo durante el tiempo de la cosecha todo es armonía y felicidad,
al son de la música y siguiendo su ritmo los hombres remueven la
tierra, cortan los tallos en tanto que las mujeres arrancan y recogen
los frutos maduros y repiten en coro los cantos de alegría triunfal, el
harawi de las cosechas que son las dedicadas al acto de hacer parir la
tierra. Con cantos, danzas y risas, pero también con plegarias se honra
a la tierra, al señor a los santos y espíritus protectores del lugar.
Una vez realizada la cosecha y finalizada la selección de las semillas,
viene el almacenamiento de los productos igualmente en un ambiente
festivo. Actualmente la fiesta de las cruces y otra advocaciones se
realizan durante la cosecha del maíz, papa, cebada y bajo la
denominación de Hatún Cruz, Qolqa Cruz (Pentecostés) estas fiestas se
celebran durante todo el mes de mayo, siendo también reconocidas como
fiestas de agradecimiento a la pachamama. Los pagos a la tierra ligados
al pastoralismo, celebrados por los pastores y los ganadores también se
enmarcan en el periodo de la cosecha y son los que cierran el primer
periodo festivo agropecuario andino. En tal sentido las fiestas de san
Juan, en el mes de junio, se reúne, se contabiliza y se marca el ganado
realizando una ceremonia de pago, con el fin de obtener la fertilidad,
la fecundidad y el incremento del ganado, las ofrendas rituales en este
periodo son enormes y variadas. Igualmente con el fin de atraer la
bondad divina, se practica el sacrificio de animales para ofrecer a los
dioses el corazón y la sangre del ganado sacrificado. Según la
importancia que tenga la ganadería en la localidad, puede haber una
fiesta ceremonial para cada tipo de animal, es decir, una para los
bovinos, otra para los ovinos, también para los camélidos asnos y
caballos y en algunos lugares para los porcinos, todas ellas
acompañadas de música, danzas, cantos, comidas y bebidas.
Durante la estación seca de los meses de julio y agosto, en el periodo
que se va desde el fin de la cosecha a la siembra, sobresale el culto a
las montañas con nevados, a las lagunas y a los lagos donde nacen los
ríos y distribuyen el agua. También en esta etapa del año se realizan
los enormes trabajos físicos y actos rituales de mantenimiento anual de
los canales de irrigación, lo que implica una serie de
responsabilidades, de obligaciones sociales, como también un periodo de
sacrificios. El agua, sea del mar, de las lagunas, de los ríos, de las
vertientes subterráneas, de las lluvias, esta considerada como yacumama
o madre agua, es el principio de vida, es una fuerza vital. Es una
fuerza masculina cuando provienen de las montañas y ríos, transformadas
en el semen fertilizador de la tierra y asociada entonces a la vida. Es
considerada principio femenino cuando se trata del agua del mar, de las
lagunas, de toda esa cantidad de agua estancada, ligada entonces a la
muerte y asociada al mismo lugar de origen común de los antepasados.
Las divinidades que controlan el agua son los Wamanis o Apus locales,
la Pachamama y los antepasados, en estos lugares también se ofrecen
regalos: coca grasa animal, y feto de llama, productos agrícolas, ropa,
flores, vino, aguarriente, chicha, sangre de los animales sacrificados,
cenizas, hierbas aromáticas, etc. El ingrediente fundamental y
obligatorio en tos los rituales andinos es la cosecha de mar o mullu.
Así se evidencia permanentemente la veneración dada al mar o Mamacocha
y se resalta el rol que tienen las conchas como intermediarias entre el
mar y el agua de riego (SIERRA: 1999, 123).
Una vez finalizada las cosechas, realizado el almacenamiento de los
productos agrícolas y la contabilidad del ganado, hay necesidad urgente
de renovar la fertilidad de la tierra y prepararla para su nuevo
periodo de embarazo. En cualquier caso la fertilidad y la maternidad
tiene un precio y por eso es necesario el pago a la tierra que es la
devoción y el respeto constantes por la Pachamama. Los estudios andinos
referentes a los cultos de la Pachamama, los símbolos que la expresan y
los diversos actos y gestos rituales que la acompañan, cubren
diferentes momentos del año, pero la mayor parte de las obligaciones
rituales se realizan fundamentalmente en el mes de agosto (ARGANDOÑA:
1984, 42). En los Andes centrales se da mucha importancia y se resalta
insistentemente su totalidad, femenina y maternal, bondadosa y
exigente; además la población hace una intima relación entre el culto y
la Pachamama. La Pachamama, hace por el campesino aproximadamente lo
mismo que, según la mitología tradicional, la madre Virgen hace por sus
hijos. Generalmente es representada como una mujer vigorosa, bondadosa,
dueña del espacio domestico, del territorio comunal y de la fecundidad
del universo y con ella se debe brindar y beber en cada actividad
agraria y además se le debe entregar ofrendas en el mes de agosto,
cuando ella, finalizado el alumbramiento o la cosecha, esta sedienta,
hambrienta y debilitada.
En los meses en que la siembra se acerca y la Pachamama espera las
ofrendas. A fines de agosto las semillas volverán a la tierra y por
ella hay que pedirle permiso con ofrendas.
Esta costumbre de pago a la tierra o Pachamama están en agradecimiento
por todos los bienes recibidos y solicitando prosperidad económica
personal y familiar. Esta costumbre es una de las mas relevantes dentro
de la cosmovisión andina que representa la gratitud de la humanidad con
la naturales y se ha adaptado a las propias características de la
cuidad y el urbanismo, manteniendo su vigencia y respeto ancestral
(DUVIOLS: 1979, 167, 182).
Los pagos comienzan al anochecer y se prolongan por toda la noche.
Durante ese tiempo se prepara el paquete de las ofrendas que se quemara
en un altar especial. Para dicha ocasión se reúnen parientes y vecinos,
y se prepara abundante comida y bebida que se consume mientras algunos
varones interpretan una música propicia.
El agricultor andino, ante un clima tan cambiante y en un medio natural
tan caprichosos, no es pasivo ni fatalista, sino que siempre sigue
luchando y realiza pagos especiales para que el clima no le sea adverso
y su productividad de sus sembríos sean siempre buenos y abundantes.
El poblador quechua y aymara siempre dice que para tener buen año
agrícola, siempre hay que realizar el pago a la tierra o tinku a la
tierra, y esta norma en una agricultura caracterizada de moderación y
reciprocidad, equilibrio y armonía, rigor y sensibilidad, colaboración
y dialogo; resulta un aliento para todos los pobladores andinos.
CONCLUSIONES:
PRIMERA: Las costumbres realizadas por los pobladores del Perú
auténtico, son sin duda una señal de alta religiosidad andina, pero al
puro estilo de los hombres que aún subsisten en el ande.
SEGUNDA: El tema central del pago a la tierra o pachamama, es una
antigua costumbre que en estos tiempos está en peligro de seguir
realizándose por la fuerte inserción del mundo moderno en las esferas
netamente andinas.
TERCERA: El significado de estas costumbres andinas, es una señal de
que los hombres del ande son seres que conocen el sentido de la
reciprocidad.
CUARTA: En la actualidad, los estudios sobre estos temas terrígenas y
de alto valor sociocultural, no son estudiados por peruanos, sino más
bien por estudiosos europeos que de un tiempo a esta parte vienen
realizando un esfuerzo considerable por desentrañar los aspectos más
primordiales que les haga saber el comportamiento de una gran
civilización como lo es la andina del Perú.
QUINTA: Todo parece indicar que las costumbres y tradiciones de los
pueblos andinos tienen un final casi escrito, pero aquí es necesario
anotar que también ellos sabían de estas cosas, por lo que, finalmente,
sólo el hombre de hoy sabrá cuál es el verdadero espacio e importancia
de sus ancestros y sus respectivos modos de vida y respeto a su
sustento proveniente de las zonas terrígenas como fuente de vida.
GLOSARIO DE TERMINOLOGÍA EMPLEADA
Estas palabras vienen en general del aimara y del quechua. También hay
términos en español que reemplazan a las denominaciones originales,
sobre todo en la ciudad.
Amauta • "El sabio", es el oficiante de la ceremonia. Ora, convoca y
conjura a las deidades subterráneas y de las montañas. Prepara la mesa
y la quema en el fuego sagrado. Interpreta las señales que hay en las
cenizas en las que ardió la mesa.
Apacheta • Promontorio de piedras en el cruce más alto de los caminos, donde se depositan ofrendas de piedra y coca.
Chifleras • Vendedoras, en las ciudades, de los elementos necesarios
para armar la ofrenda. En La Paz están especialmente ubicadas en la
calle Linares.
Khoa • Viene de Q'uwa. Es una planta sagrada y aromática que se utiliza
en las ofrendas. De este elemento se ha derivado el término khoar como
equivalente del acto de efectuar una ceremonia. El aroma de esta planta
sube al Alaj Pacha o mundo superior, según los andinos.
Lojta • Ofrenda que se prepara para brindar a la Pachamama. En español se llama mesa. También se denomina waxt'a.
Mesas • Ofrendas. El nombre en español tiene relación con la misa
católica. Por eso, se usa el vino tinto, como en la Eucaristía, para
reemplazar en las ciudades a las ofrendas andinas de sangre.
Sullus • Fetos de llama que son parte importante de la ofrenda. Contra
las creencias citadinas, estos fetos son los que naturalmente aborta
una llama o son los animales que nacen muertos. También hay de vicuña y
oveja. Un yatiri o un amauta conocen bien las diferencias y por eso se
pide que ellos compren toda la mesa.
Yatiri • "El que sabe", "conocedor" o "sabio". Es a la vez médico,
adivino y sacerdote ya que es, generalmente, un anciano que puede
predecir el futuro, diagnosticar enfermedades o pronosticar la suerte
por medio de las hojas de coca. Participa, como el amauta, de la
ceremonia de las ofrendas.
BIBLIOGRAFÍA
SIERRA, Malú
1999 DONDE TODO ES ALTAR, Aymaras los hijos del sol- Santiago, Chile Edit
Persona, 242 pp.
MAYORGA, Sylvia
1976 EL RITOS AYMARA DELDESPACHO,
Cusco-Perú –Edit. IPA, 264 pp.
FRONTAURA ARGANDOÑA, María
1984 MITOLOGÍA AYMARA Y KECHUA, Bolivia. Edit TITIKAKA- 76 pp.
DUVIOLS, Pierre
1979 LA DESTRUCCIÓN DE LAS RELIGIONES ANDINAS, México, Edit.
AZUL- 216 pp.
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