Por : Darwin Bedoya Los pueblos de la región andina se caracterizan por la gran diversidad étnica, por ello todo es animado biótico y otro abiótico. La vida es compartida por las montañas, las plantas, animales y los hombres, y por ello mismo, todos tienen sus procesos de emergencia, de florecimiento y de descanso. En esta concepción los cerros, plantas y animales se hallan hermanados por compartir un mismo impulso vital, por ello no es extraño escuchar frases como de la tierra nacemos todos, ella nos cría y nos amamanta, es la madre tierra. Así mismo no es raro tener dentro de esta concepción los siguientes preceptos: el agua camina; la semilla se acostumbra; la papa se enseña; las plantas brotan sonriendo; el cerro se resiste; esta semilla es nuestra nuera; etc. Estas expresiones explican bastante bien el carácter de las relaciones entre sociedad y naturaleza, y el cariño y comprensión con que se relacionan hombre y naturaleza.
Así como no hay un mundo animado y otro inanimado, tampoco hay un mundo sagrado y otro profano, ni una actitud contemplativa separada de la vida activa. En el mundo andino toda cosa y actividad tiene una esencia sagrada, entendida como respeto al equilibrio móvil, natural y social del cosmos. Este equilibrio es cuidado por deidades, que como la naturaleza y la sociedad, también son diversos y que moran en lugares especiales, en particular en las montañas, confiriendo a estos sitios una gran densidad religiosa. La religiosidad de los pueblos andinos, así como sus rituales y creencias ancestrales han sido expuestos por el sacerdote Domingo Yanque Chana en “La cultura aymara desestructuración o afirmación de identidad” (1990), donde expone que la extirpación de idolatrías ha sido cambiada rotundamente durante estos 25 años”, y en consecuencia el culto a la Madre Tierra no se considera una idolatría “sino como un modo ritual de agradecer a Dios el don de la tierra”.
Siempre observamos que los ritos envejecen, se calcifican, pierden sentido por distintos motivos, entran en desuso, y desaparecen. Por este camino desaparecen culturas y los pueblos pierden su identidad histórica y cultural. Pero al mismo tiempo es posible que los símbolos centrales de los antiguos mitos y los múltiples símbolos manejados en los ritos sean reinterpretados.
Por todas estas razones anteriormente mencionadas el presente ensayo tiene por finalidad comprender y entender la importancia que tiene el pago a la tierra en las costumbres y tradiciones y en el vivir cotidiano de los pueblos andinos.
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