Juliaca en los siglos XIX Y XX
EPISODIOS EN LOS SIGLOS XIX Y XX

Fuente: Hugo Apaza

 APOYO A LA SUBLEVACIÓN DE 1814:

    EL 3 DE AGOSTO de 1814, estalló en el Cusco una sublevación de repercusión continental. Entre los protagonistas principales se encuentran José Angulo, José Pinelo, Mateo Pumacahua, el cura Idelfonso Muñecas, etc.
    La expedición que partió al Alto Perú avanzó sin grandes dificultades por los caminos del Collasuyo, y en el Altiplano recibieron valioso apoyo y engrosaron su ejército con fuertes contingentes de milicianos. Los pueblos de esta meseta se adhirieron a los patriotas sublevados y Juliaca, en varias ocasiones fue ocupado, tanto por los alzados como por los expedicionarios virreinales; inclusive el ejército realista del Mariscal de Campo Juan Ramírez, permaneció en Juliaca del 24 al 27 de febrero de 1815, para luego el 11 de marzo vencer, en forma inaudita, al ejército de Pumacahua en Umachiri.


LLEGADA DE LA REPÚBLICA:

LA CIUDAD de Juliaca, desde la sublevación de Túpac Amaru II, hasta mediados del siglo XIX decayó ostensiblemente en prestigio e importancia, pues las sucesivas olas revolucionarias ahuyentaron a muchas personas propietarias quienes lograron establecerse en ciudades que les brindaran mayor seguridad. La República llegó a Juliaca más de 3 años después de 1821, ya que las acciones de San Martín y Bolívar no tuvieron plena resonancia en nuestro altiplano, de ahí que incluso en el año de 1824 las instituciones y autoridades pro-hispánicas eran las que gobernaban y dominaban plenamente la región. Inclusive, en la ciudad de Puno, recién el 27 de diciembre de 1824, se habría jurado la Independencia.

“La instalación del primer Municipio de Puno, en la era Republicana, se hizo tres días después de esta jura, el 30 de diciembre del mismo año; y la jura por la Patria... el primero de enero de 1825” (41,232).

El dato histórico refuerza esta aseveración pues, entre 1817 y diciembre de 1824 fue Intendente de Puno don Tadeo Joaquín de Gárate, quien al igual que Abascal, supo conservar su lealtad al Rey de España hasta el final; y antes de retirarse designó como su sucesor a don Pablo Echevarría. Y en el Partido de Lampa, el 1 de enero de 1825 fue designado Alcalde Ordinario don Ramón Quinaya(*). Estos serían las últimas autoridades colonialistas en nuestro medio.


GUERRA CON BOLIVIA: Batalla de Ingavi - 1841

EN JULIO DE 1841 se desató la guerra entre Perú y Bolivia. El ejército peruano que estuvo dirigido por Agustín Gamarra, llegó a ocupar por poco tiempo la ciudad de La Paz el 15 de octubre de 1841; pero cuando estuvieron en la zona de Ingavi, el 17 de noviembre de 1841, luego de una sangrienta batalla que culminó con la muerte del Gral. Gamarra, los peruanos fueron derrotados por el ejército boliviano, quienes aprovecharon esta victoria para invadir el Sur del Perú (Puno, Tacna, Arica, Tarapacá, Moquegua). “Nunca había estado el Perú en mayor peligro que después de Ingavi”, escribió Pablo Macera.
Ante este grave peligro nacional, jugaron protagónico rol las guerrillas, montoneras y la población civil del departamento de Puno, quienes realizaron operaciones de resistencia y vencieron a los bolivianos en Montoni, Acuchupa, Cunurana, Orurillo, Pichacani y Juliaca.
En abril de 1842, en las inmediaciones de Juliaca, se ha producido una de las últimas batallas que decidió la expulsión de los invasores. Por estos heroicos actos de prestigio nacional, el Gobierno de Ramón Castilla, el 25 de octubre de 1845, tuvo que reconocer el valor de los puneños, a través de una ley que otorga al departamento los títulos de valiente, esforzado y leal. He aquí el texto legal:
 
LEY QUE OTORGA AL DEPARTAMENTO DE PUNO LOS TÍTULOS DE VALIENTE, ESFORZADO Y LEAL.

EL CIUDADANO RAMÓN CASTILLA, PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA...
Por cuanto: El Congreso ha dado la ley siguiente:
El Congreso de la República Peruana

CONSIDERANDO:
I.     Que el Departamento de Puno, después de la batalla de Ingavi ha hecho por sí sólo esfuerzos relevantes, batiendo a las huestes bolivianas en Montoni, Acuchupa, Cunurana, Orurillo, Pichacani y en el río de Juliaca;
II.    Que es justo indemnizar a un pueblo las pérdidas que ha sufrido por las invasiones extranjeras y premiar de alguna manera su heroísmo;
III.    Que por la guerra de recursos y toda clase de hostilidades que hicieron los hijos de dicho Departamento, contuvieron y distrajeron al ejército invasor, sin darle lugar para que pasase al Departamento del Cuzco y todo el interior;
IV.    Que el mismo Departamento de Puno por su inmediación a Bolivia, recibió el primer golpe de la zaña boliviana y por la tenaz resistencia con que empezó las hostilidades contra el ejército invasor, ha sufrido exacciones de todo género desde el 22 de noviembre de 1841, en que aquél pasó el Desaguadero hasta fines de Junio de 1842, en cuyo tiempo hizo toda clase  de extorsiones y consumió en su mantención, ganado y demás víveres, forrajes, y destruyó casas, y recogió bagajes de toda especie.
DECRETA:
Art. 1°.-    La Representación Nacional, aprecia y reconoce el mérito y servicios del Departamento de Puno.
Art. 2°.-    A más de los títulos de Benemérito y Heroico que tiene, se añaden los de Valiente, Esforzado y Leal Departamento.
Art. 3°.-    Se autoriza al Poder Ejecutivo para que ordene se establezca una Junta Calificadora, compuesta de dos individuos por cada Provincia del Departamento, tres de la capital de Puno, y el Administrador del Tesorero, el de Beneficencia, el Agente Fiscal y los dos Síndicos, presididos por el Prefecto.
Art. 4°.-    Ante la expresada Junta, se presentarán los individuos que tengan que hacer reclamos, documentando sus pérdidas, a fin de que se califique y liquide las respectivas acciones, remitiendo las razones nominales circunstanciadas, al Ejecutivo, quien mandará pagar los créditos que resulten, por dividendos arreglados a las circunstancias de aquella Tesorería.
Art. 5°.-    Serán preferidos en el pago, los que hubiesen perdido todos sus bienes.
Art. 6°.-    Los efectos de esta ley, comprendidos todos los artículos anteriores serán extensivos al Departamento de Moquegua, tanto en los títulos honrosos y compensaciones, como en las formalidades que prescribe, para las liquidaciones y amortizaciones.
Art. 7°.-    La indemnización será también extensiva a los que sufrieron perjuicios en los puntos del Departamento del Cuzco, ocupados por las fuerzas bolivianas.

Comuníquese al Poder Ejecutivo para que disponga lo necesario a su cumplimiento, mandándolo imprimir, publicar y circular.
Dado en Lima, a 21 de octubre de 1845.
Manuel Salazar, Presidente del Senado.- Manuel Cuadros, Presidente de la Cámara de Diputados.- Tadeo Chávez, Senador Secretario.- A. Avelino Cueto, Diputado Secretario.
Por tanto: Mando se imprima, publique, circule y se le dé el debido cumplimiento.
Dado en la Casa de Gobierno, en Lima, a 25 de octubre de 1845.
RAMÓN CASTILLA.- Miguel del Carpio.

FUENTE: CALENDARIO JULIAQUEÑO, de René Calsín A.
6.4.    JULIACA, TRANSITORIA CAPITAL DEPARTAMENTAL:

    DURANTE LA Guerra del Pacífico, el 3 de noviembre de 1883, arribó a Juliaca una división militar chilena. Este ejército, procedente de Arequipa por vía férrea, estuvo compuesto por los batallones Lautaro y Coquimbo a órdenes del coronel Diego Duble Almeida.
Luego de pernoctar, el día 4 se dirigieron a la localidad de Puno, a donde ingresaron marcialmente; allí fueron recibidos por las autoridades Municipales. El Prefecto de Puno, Sr. Miro Quesada, ante la proximidad del ejército invasor , en la madrugada del 4 huyó de la ciudad. Se presume que vino a Juliaca en donde transitoriamente instaló su despacho prefectural.
Posteriormente, en 1884, durante el Gobierno del General Iglesias, nuevamente Juliaca fue capital del Departamento estando de Prefecto Don José Iraola.


CACERISTAS Y PIEROLISTAS: 1895:

    EN 1894, el Gral. Andrés Avelino Cáceres asumió por segunda vez la Presidencia de la República. En los primeros días de 1895 la crisis política empeoró, razón por la cual los partidos políticos Civil y Demócrata, formaron la llamada “Coalición Nacional” con Nicolás de Piérola a la cabeza. Este grupo opositor al Gobierno protagonizó una rebelión que culminó derrocando al Presidente Cáceres el 20 de marzo de 1895.
    Los representantes de estos caudillos se enfrentaron en varios lugares del país. En nuestro departamento, tanto Puno como Juliaca fueron ocupados por ambos grupos.
    El 16 de enero de 1895 el Prefecto del Cusco, Pedro Mas, arribó a Juliaca para reforzar el control del departamento; sin embargo, los pierolistas iban ganando espacios, por lo que el 30 de aquel mes el Prefecto de Puno, Federico More, decidió instalar su despacho en Juliaca. El 3 de febrero de 1895 el Comandante Enrique Galdós Valdivia, representante de la Coalición (pierolista) ocupa Puno, y el 11 toma Juliaca.
    Aprovechando los ferrocarriles, desde el Cusco partió un ejército Cacerista comandado por Pedro Mas, y el 15 de febrero logran recuperar Juliaca y Puno. Luego los Caceristas se organizaron en Juliaca, y de aquí avanzaron hacia los pierolistas, quienes habían retrocedido hasta Cabanillas. Entre el 28 de febrero y el 4 de marzo se produjeron algunas escaramuzas, y el 5 de marzo de 1895 se realizó el Combate de Cabanillas con la victoria de los Caceristas. Triunfantes, las fuerzas de Pedro Mas, retornan a su Cuartel General de Juliaca. Sin embargo, en Lima otro sería el desenlace.

LA COYUNTURA MUNDIAL:

DESDE LA segunda mitad del siglo XVIII hasta finales del Siglo XIX, en el "Viejo Mundo" ocurrió un extraordinario desarrollo industrial, debido al intensivo empleo de las máquinas, a la inversión de fuertes capitales, así como al afán de lucro por parte de los propietarios de los medios de producción. El desarrollo intensivo del maquinismo en Europa primero, y en el resto del mundo después, originó la "Revolución Industrial" la misma que se manifestó en la multiplicación de fábricas, la aparición de la gran industria y el comercio a gran escala. Este cambio radical de la economía mundial, a unos pocos les posibilitó elevar su nivel de vida y les colmó de comodidades; en cambio, a una gran mayoría los convirtió en elementos pasivos del aparato productivo capitalista; a unos enriqueció y a muchos empobreció.
Aproximadamente hacia 1750 se inició la llamada "Revolución Agropecuaria" y paralelo a este fenómeno, la industria textil británica iba imponiéndose sobre el resto de países. Un siglo después, es decir hacia 1850 se inicia la segunda etapa de la llamada "Revolución Industrial", la misma que se caracterizó por la vigorización y consolidación del capitalismo industrial. En esta etapa, se afirma que la humanidad "pasó de la Era del Hierro a la Era del acero, del petróleo y de la electricidad". A la par del desarrollo científico y tecnológico, aparecieron poderosas Sociedades Anónimas por acciones, trust y Cártels los mismos que empezaron a expandirse por el mundo a fin de encontrar nuevos mercados para colocar sus productos, o nuevas fuentes de extracción de materias para elaborar sus productos. En su crecimiento, este capitalismo, entre otros muchos países, tuvo también en su mira la conquista de las colonias españolas en América; y para concretizar su aspiración colonialista financia y participa activamente en movimientos emancipadores que en nuestro país triunfa con el advenimiento de la República.


 REPERCUSIÓN DEL CAPITALISMO MUNDIAL EN EL ALTIPLANO:

DEBIDO A la fuerte demanda de lanas, por parte de la voracidad textil británica, nuestro altiplano ha tenido que recibir directa influencia del consolidado capitalismo industrial, quien a partir de 1830 inauguró un período de exportación y comercio intensivo de fibras y lanas. Fue la burguesía arequipeña la que encontró un clima propicio para iniciar el comercio lanero en nuestro departamento, quienes de esta manera se convirtieron en parte del poderío británico; así "una economía 'hacia afuera' se articula en un doble sentido, por un lado el Altiplano produce lanas y fibras, para que los arequipeños los comercialicen y exporten a Inglaterra y por el otro los ingleses inundan de tejidos industriales y de efectos el Sur Andino, con lo que convierten a Puno... en su mercado dominado. El centro hegemónico es Arequipa sin duda". (37, 79).


Los datos que aquí se muestran son referenciales, pero que nos permite observar la magnitud y crecimiento paulatino de la exportación de lana y fibras que se efectuaron en el altiplano kollavino. Gran parte de estos miles de quintales de productos eran concentrados en Juliaca y desde donde se tenían que trasladar al Puerto de Islay (Arequipa) en grandes recuas conducidos por aborígenes, quienes luego de varias jornadas arribaban al Puerto, dejaban su carga y volvían al altiplano trayendo otros productos importados, para luego reiniciar la odisea, pues el ferrocarril todavía era desconocido.
Así observamos que la dominación británica, en nuestro medio, era a través de la burguesía arequipeña, quienes encontraron como lugar propicio para instalar su centro de concentración de lanas, fibras, cueros, carnes, quesos, oro, plata, etc. a la localidad de Juliaca y a la que convierten en su centro de acopio principal; y lo que es mas, la Primera Guerra Mundial elevó los precios de los productos, especialmente la lana.
Juliaca, con el tráfico comercial empieza a adquirir cada vez más importancia como centro económico. Sin embargo, todavía no llamaba la atención de los poderes del Estado, que estaban ocupados y preocupados por resolver problemas políticos de sus particulares intereses. La mayoría de comerciantes, que eran arequipeños, estaban pues en su garbanzal, ya que aprovechándose de su poder económico, la ayuda de las autoridades locales, la condición de los nativos pobres y analfabetos, etc. lograron amasar grandes fortunas. Quienes dominaban la economía local eran también los que gobernaban en nuestro medio, dando origen así a un colonialismo interno, pues, Lima y su aparato estatal estaban alejados.


EFECTOS  DEL FERROCARRIL EN EL ALTIPLANO:

EN CONCORDANCIA con la política pro-capitalista de los regímenes gubernamentales, el primero de enero de 1871 se inició la construcción del "Ferrocarril del Sur"; y, la necesidad de extraer rápido y en grandes cantidades los recursos de la región, obligó a que se aceleren los trabajos, por eso en octubre de 1873, las rieles ya habían llegado a Juliaca, para después de aquí, bifurcarse hacia Puno y Cusco.
El ferrocarril, máximo exponente de la dominación capitalista de nuestro medio, entre otras consecuencias ha producido:

•    Mayor fluidez del comercio, pues casi duplica las exportaciones;
•    Liquidó el arrieraje a gran escala;
•    Liquidó la célebre feria colonial y republicana de Vilque;
•    Hizo surgir nuevas ferias;
•    Condenó al atraso a pueblos que se encontraban lejos de la vía (Ejm. Pucará fue desplazado por Estación Pucará);
•    Hizo aparecer otros pueblos;
•    Modernizó la vida urbana de algunas ciudades;
•    Ocasionó que la paja como techo de las viviendas sea reemplazada;
•    Inauguró el pueblo nuevo de Juliaca o ciudad zing;
•    Hizo surgir el comercio ambulatorio;
•    Propició la mayor presencia de ciudadanos extranjeros en el altiplano;
•    Aumentó el precio de las tierras próximo al ferrocarril;
•    Liga Juliaca con Arequipa férreamente;
•    Juliaca es incorporada a formas pre-capitalistas y consolida su prestigio comercial.

Con este instrumento de dominación, que ha sido considerado como la gran revolución que transformó el altiplano en el siglo XIX, Juliaca es absorbida por el capitalismo y se consolida como centro geo-económico del Kollao, ya que precisamente aquí se instaló su estación principal. La sede de la Estación de Juliaca se ubica en lo que se conocía como Jaccopon, en cuyas inmediaciones se levantaron edificaciones modernas dando lugar al surgimiento del llamado "Pueblo Nuevo". A partir de entonces, la ciudad calcetera adquiere una nueva fisonomía urbana, social y cultural, pues empiezan a arribar una serie de personalidades del Perú y del extranjero y, algunos de ellos, lograron establecerse en este emergente pueblo que les brindó cordial hospitalidad convirtiéndola así en cosmopolita.
La coyuntura mundial, iniciada en el siglo XIX, fue la que posibilitó la recuperación del prestigio perdido, al mismo tiempo que coadyuvó para que en las últimas décadas del segundo milenio, Juliaca se consagrara como la "Capital Comercial del Altiplano".


LA SUBLEVACIÓN MILITAR DE JULIACA EN 1948

    EN LA MADRUGADA del 4 de julio de 1948, el Grupo de Artillería Nº 4, acantonado en la ciudad de Juliaca, conjuntamente con otras unidades militares del departamento, se levantaron en armas con el objeto de propiciar un Golpe de Estado y derrocar al Presidente José Luis Bustamante y Rivero; este acto subversivo fue debelado mediante la amenaza y la persuasión primero, y luego se procedió a bombardear al Cuartel de Juliaca, a través de una escuadrilla de la aviación nacional.

    Antecedentes:
     A mediados de la década de 1940 la situación política del Perú era marcadamente preocupante, pues en aquellos años el partido aprista recobraba fuerzas y conspiraba, conjuntamente con algunos sectores castrenses, con claras pretensiones golpistas; a esta atmósfera de proclividad golpista se adicionaba la debilidad política del régimen, lo cual facilitaba la aspiración aprista. Esta correlación de fuerzas fue percibido hábilmente por algunos sectores que no simpatizaban con la apra y sus aliados; y, uno de estos fue el Comandante Alfonso Llosa, quien desde 1944, cuando era agregado militar en La Paz (Bolivia), realizaba frecuentes viajes a Puno y Arequipa con clara “intensión de promover un movimiento revolucionario contra el gobierno peruano”.  Este militar de alta graduación, secundado por otros jefes y oficiales urdía planes para llegar al poder y para ello obtuvo el apoyo de antiguos sanchecerristas que editaban el diario El Comercio, así como el apoyo de algunas capas conservadoras de la burguesía que no simpatizaban con la apra. Persuadido de que el panorama político nacional estaba en crisis, el comandante Llosa pretendió aprovechar la inestabilidad del Presidente Bustamante y ganar la iniciativa a la apra.

    La sublevación:

    1948 fue un período de conspiraciones militares en el Perú, pues el clima político que se vivía era propicio para cualquier aventura de cuartel. “Llosa era un oficial de sólida preparación profesional” y con grandes ambiciones políticas. “Cuando Llosa fue trasladado al Cusco, a fines de octubre de 1947, había contraído ya el compromiso con Odría de secundarlo en el Golpe que este iniciaría en Lima… Se había pactado que, si hasta el 30 de junio Odría no se había sublevado en Lima, Llosa lo haría en el Sur, ocho días después”.
    A fin de hacer realidad su propósito golpista, Llosa eligió al Sur bravo como eje de sus aspiraciones y, optó por Juliaca para instalar un núcleo de operaciones. Se eligió a Juliaca por razones estratégicas, pues era y es el nudo de comunicaciones ferroviarias y camineras más importantes del sur del país, así como el centro comercial por excelencia.  

    “En mayo del 48 Llosa viajó en misión de inspección a las guarniciones de la región de Puno. En Huancané comprometió a Yzaguirre, comandante del BI 21, para sublevarse contra el gobierno de Bustamante… Es de presumir que en el mismo viaje el mayor Llosa comprometiera a otros oficiales, como el comandante Rubio del G.A. 4, el comandante Arce del B.I. 15 y otros”.
    “En la noche del 3 de julio, en forma súbita llegó Llosa a Juliaca con varios oficiales de su Estado Mayor, llevando unas pocas armas y el  Manifiesto a la Nación, impreso seguramente en Lima. Dicho manifiesto fue escrito por Carlos Miró Quesada… De inmediato llamó a los jefes anteriormente comprometidos comunicándoles de su compromiso con Odría y de haberse ya cumplido el plazo acordado, por lo que se pronunciarían en la madrugada del día siguiente. Sin embargo los odriístas objetaron a Llosa tal decisión, pues no se habían cumplido aún los ocho días acordados. Sea por amistad personal, por respeto al compromiso contraído, o por afinidad ideológica, lo cierto es que los jefes citados aceptaron levantarse en armas con las unidades bajo su mando al día siguiente”.

    El esquema de los golpes militares está hecho a base de adhesiones; si éstas no se consiguen, el golpe fracasa. Fiel a este esquema Llosa pensó que al sublevarse recibiría el apoyo de otras unidades; sin embargo, para sorpresa suya, las adhesiones no se produjeron. Esa madrugada del 4 de julio de 1948, el comandante Alfonso Llosa sólo logró sublevarse con tres unidades de la Cuarta División, de cuyo Estado Mayor era el Jefe; se sublevaron los batallones 15 y 21 de infantería y el Grupo de Artillería Nº 4 acantonados en Puno, Huancané y Juliaca respectivamente.
    Al no recibir la ansiada adhesión de las otras unidades, cundió la desesperación en los sublevados. Las autoridades superiores iniciaron su acción represiva conminándolos a deponer las armas, al mismo tiempo que se pusieron en marcha contingentes armados de Arequipa, Cusco e Ilave a fin de converger en Juliaca, sitiar a los rebeldes y liquidar la sedición. La aviación nacional también se puso en alerta máxima y permanentemente sobrevolaba el cielo calcetero, inclusive se llegaron a arrojar volantes invitándoles a la rendición pacífica. Toda esta situación provocó el pánico y muchos tuvieron que claudicar al proyecto insurreccional, la misma que fracasó, pues los jefes de la rebelión se quedaron solos y tuvieron que huir a Bolivia solicitando asilo político.
    Al día siguiente, es decir el 5 de julio de 1948, una escuadrilla de la aviación peruana, bombardeó el Cuartel de Juliaca, con lo cual se selló el fracaso de este frustrado intento golpista, que tuvo por eje y foco a la Ciudad de los vientos. Mientras tanto, la población juliaqueña no sabía qué actitud tomar, todos se refugiaron en sus domicilios y allí esperaron el desenlace de esta interesante aventura militar, que pudo traer graves consecuencias en la población civil.



 
    Repercusión:

    El movimiento organizado por Alfonso Llosa fue producto de una larga y cuidadosa preparación, que no fue sólo de tipo local o regional, sino que tenía proyectado alcanzar niveles nacionales. Por ello, es que las autoridades e instituciones gubernamentales prestaron todos sus esfuerzos a fin de que esta sublevación sea debelada de inmediato. La actitud de la apra fue la de condenar al movimiento del sur, pues esta sublevación fue típicamente antiaprista. La insurrección de Juliaca causó indudable temor al Gobierno que, de inmediato, suspendió las garantías constitucionales en toda la República.


JULIACA: CUARTEL GENERAL DE RUMI MAQUI

    En nuestro departamento, el azote permanente de los campesinos, en las primeras décadas del presente siglo, fue el gamonalismo, quienes desde los últimos decenios del siglo XIX habían acentuado su política de explotación y ampliación de sus dominios territoriales. Esta situación provocó muchas sublevaciones campesinas en diferentes lugares y una de ellas fue la organizada por el célebre Rumi Maqui.
    El Mayor de Caballería don Teodomiro Gutiérrez Cuevas (¿-Potosí 1937), que era un profundo conocedor de la realidad social y económica de los campesinos, emprendió una proficua labor en defensa de las comunidades del altiplano desde los albores del presente siglo. Para concretizar su aspiración redentora y acabar con el gamonalismo de Puno y del país, desde agosto de 1915 empezó a conseguir adeptos, recursos económicos, armas y se empeñó en preparar un Plan de Sublevación; por ello, entre agosto y setiembre de aquel año, en una de las parcialidades de Samán se proclamó SUPREMO RESTAURADOR DEL TAWANTINSUYO y adoptó el seudónimo kechua de Rumi Maqui (Mano de piedra).
    El Dr. Augusto Ramos Zambrano, que es uno de sus mejores estudiosos, nos dice que “debido a su ubicación estratégica, [Rumi Maqui] fijó su cuartel general en el pueblo de Juliaca, y dentro de la mayor reserva inicia sus actividades para poner en marcha su vasto plan de alzamientos indígenas”, y para corroborar esta aseveración es preciso conocer la siguiente Resolución de nombramiento, firmado por Rumi Maqui en Juliaca:

“Rumi Maqui, General y Supremo Director de los pueblos y ejército indígenas del Estado Federal del Tahuantinsuyo: Por cuanto don Gaspar Condori de Samán, por su lealtad, reserva, competencia y circunspección, ha comprobado poseer las mejores cualidades para organizar y dirigir a las comunidades indígenas en la campaña restauradora contra el gamonalismo que ha de llevar a la conquista de la libertad y la justicia y de nuestros más legítimos e inalienables derechos hasta hoy conculcados, desconocidos y negados por todos los poderes públicos: campaña para la cual  necesitamos unificar y emplear con acierto y eficacia todos nuestros elementos, esfuerzos y energías a fin de destruir completamente, con mano firme, el poder y la influencia de nuestros implacables enemigos que tanto daño, tanta miseria e infelicidad nos han causado.- Por tanto: he resuelto nombrarlo cabecilla restaurador de Samán y ordeno que se le reconozca como a tal guardandósele la obediencia, los respetos y las preeminencias que por este título le corresponde.- Dado en la Ciudad y Cuartel General de Juliaca, firmado de mi mano, sellado con el sello del Estado Federal y refrendado por el Secretario General, a ocho de setiembre de 1915”.

Debido a que uno de los centros residenciales del gamonalismo regional fue Juliaca, Rumi Maqui no solamente tramaba secretamente una insurrección, sino que también realizaba acciones de protesta y afrenta abiertamente. Por ello, uno de sus cercanos colaboradores llegó a escribir el siguiente testimonio:

    “Salimos a Juliaca el 5 de octubre [¿1913?] y allí ví a Gutiérrez cuadrarse con Noriega y demás gamonales de Juliaca y dirigir una arenga a los centenares de indios que lo esperaban en la plaza, y yo traduje al Keshwa”. El mismo informante, que se presume fue Julián Palacios, dijo que antes de retornar a Lima “en Juliaca encontré a Gutiérrez rodeado de sus veinte gendarmes y acosado por una jauría de gamonales encabezados por Zúñiga Béjar que trataba de arrebatarle el ‘Libro Negro’ que contenía los datos de sus fechorías. Gutiérrez increpaba esa conducta con la mayor energía”.


JULIACA, PATRIA DEL RIJCHARISMO


    Juliaca, durante la década de 1930, fue testigo de una hazaña social sin precedentes y de repercusión continental. “Este movimiento tuvo por denominación RIJCHARISMO, por sede JULIACA, por vocero RUNA SONCCO, y por líder al Dr. MANUEL NÚÑEZ BUTRÓN”(7, 8).

    Manuel Núñez Butrón fue un caso extremo y extraño de amor al indio; su indiofilia le llevó a generar una revolución social esgrimiendo como armas, únicamente, jabones, peines y lápices. Este galeno visionario asombró al mundo con sus propuestas de sanidad y de redención a los herederos de la raza inka, que se mantenían postrados en la suciedad, la insalubridad, el analfabetismo y la pleitomanía; también predicó el trabajo y la honestidad. Al mismo tiempo que dirigió sus baterías en contra del gamonalismo y los bandoleros de la ley que mantenía en las sombras de la ignorancia y la servidumbre a las masas indígenas.
    Convencido de que el problema del indio, era ante todo un problema sanitario, en pleno siglo XX, el Rijcharismo llegó a ser un precepto que recorría en ojotas las pampas chozas y cabañas. ¡Rijchariy! ¡Rijchariy! decía a los desvalidos y el eco del rijcharismo traspasó los andes ayudado por su vocero periodístico “Runa Soncco”, que fue un periódico “de indios y para indios”.
    La audacia de este mentor logró erradicar enfermedades endémicas implementando sanitarios rurales, puso en funcionamiento hasta 12 escuelas rurales con pedagogía silvestre, impulsó el arte y la literatura, instituyó la “Fiesta del Indio”, organizó charlas en comunidades y plazas, implementó bibliotecas ambulantes, en fin, su labor fue ardua pero breve. Sin embargo, sus efectos fueron inmediatos, pues pronto los rostros parcos de la población nativa experimentaron una transformación benigna.
    Y, como era de esperarse, los afectados con las saetas butronianas organizaron la contraofensiva con calumnias. La furia del ataque logró doblegar a los pioneros del rijcharismo, que culminó con la muerte física de su fundador y conductor.
    El cerebro y nervio de este movimiento, el Dr. Manuel María Núñez Butrón, nació el 1 de enero de 1900 en el distrito de Samán, se hizo médico en España, fundó la patria del rijcharismo en Juliaca y aquí falleció un 7 de diciembre de 1952. A pesar del tiempo transcurrido su mensaje en vigente y continúa siendo un reto que nadie se atreve aún a emular.